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Atte Culpables
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jueves, 28 de febrero de 2013
miércoles, 27 de febrero de 2013
martes, 26 de febrero de 2013
La vida en tu recuerdo - Juan Solís Levicoi
Llega la mañana y no te encuentro. Al
despertarme sigo abriendo todas las cortinas de la casa –Creo que así te
gustaba-. Llega la mañana y no te encuentro; aquella silla del comedor sigue
imperturbable en tu ausencia, pero yo aún no me rindo.
Llega la mañana y sorbo aquel café;
cargado como el mar agitado del sur. Y pensar que una casa puede agrandarse tanto
sin tu risa, sin tu canto. Ahora es inmensa y cada paso lo es más aún.
Me acomodo la camisa y la corbata
mirándome al espejo. Me sonríes y te miro. ¡Qué hermosa eres!, que bella te ves
con aquel vestido rojo. Pero el sol ya no entra de la misma forma que antes, y
aquel gato que alimentabas en las mañanas tampoco se aparece por éste barrio.
-Qué bello hacías aquel espejo.
Todas las noches sigo acomodando tus
cojines de la cama. ¿Eran de éste lado o del otro?
Llega la mañana y me levanto más pesado
que antes. Acomodo tus matojos de virtudes entre las plantas y me marcho al
trabajo.
Siento que de pronto llegaré tarde.
Cómo cuento mi silencio en tu silencio,
tus paseos por la casa en mis pasos. De tanto estar callado sigo teniendo la
impresión que no he parado de hablar.
Y las noches me son insomnes, y estoy
cada vez más acogido al candor de los postes de la calle nocturna.
Me levanto todas las mañanas, con el
pelo cano; cada vez más cano. Pero he perdido el horario y ya no marcho. Creo
que a estas alturas he olvidado algo. O más que algo. Sé que ha pasado el
tiempo, pero no sé cuánto. Sé que he dejado de correr las cortinas cuando me
levanto.
La bata, mis anteojos. Ahora el café
está preparado. -Quizá algo cargado- Lo sorbo sin sentarme. Me miro en el
espejo sin mirarme.
Llega la mañana, siempre distinta a
otras mañanas. Y siento que he olvidado, y que me falta algo…
-Tome asiento, Don Osvaldo- Miro a la
señorita y hay más viejos a mi lado.
-Tome sus remedios- Y ahora sí se ha
aclarado completamente mi cabello, y las mañanas se volvieron todas iguales.
Ahora te recuerdo y te encuentro. Eras
tú la que me has quitado, todo éste tiempo, el sueño.
Me abrazas; ahora son otros los que
están muertos.
-Juan Solís Levicoi-
-Juan Solís Levicoi-
sábado, 23 de febrero de 2013
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